Mudarse de país por amor

Nunca he sido una persona muy familiar, por lo que nunca tuve miedo de extrañar demasiado a mi familia una vez que me mudara. Estaba tan ansiosa por empezar esta nueva etapa y vivir aventuras lejos de casa que no le di muchas vueltas a todo lo que estaba dejando atrás. Me daba más miedo que estuviera tomando una decisión incorrecta respecto al gran paso en la relación, que el hecho de extrañar mi país. Hoy se cumple un año de haberme mudado a Barcelona y quiero compartir cómo se siente mudarse a otro país por amor.

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Mudarse a otro país por amor

Sí, mi historia de amor parece de película. Ni yo misma creía que fuera cierto todo lo que estaba pasando. Fue todo tan hermoso y perfecto que tenía miedo de despertar de ese sueño, y estaba tan entusiasmada por empezar a compartir mi vida con él que no me detuve a pensar con claridad todo lo que dejaba en Ecuador. (Si quieres saber mi historia mira este video).

Al principio todo es nuevo y pasas entretenida con decorar la casa, los trámites legales e incluso paseando por la ciudad. Conforme te vas a asentando empiezas a ver los huecos que dejaron en tu vida tu familia y amigos.

De repente te das cuenta que ya no están los cafés de las tardes con tu mejor amiga, ni ese plan improvisado del sábado en la noche. Los fines de semana no hay citas con tus amigas para desayunar tigrillo, ni tardes de fotos de looks para Instagram. Empiezas a extrañar los almuerzos familiares con tus sobrinos corriendo por la casa y la comida… Por supuesto que extrañas la comida. Sin darte cuenta, de un solo golpe llega Navidad. No hay cenas navideñas con tus amigas de toda la vida y en Fin de Año no hay viejo.

Y no me malinterpretes. No me estoy quejando. No me arrepiento de la decisión que tomé, pero de todas formas es difícil. Vives en una montaña rusa emocional. Por un lado estás feliz con esta nueva etapa, te entusiasma todo lo que estás descubriendo y conoces gente linda; pero a veces te entra el recuerdo y se te salen un par de lágrimas.

No es lo mismo mudarse por estudios que mudarse por amor

En gran parte, yo no tenía miedo de la nostalgia porque pensé que sería igual que mudarse por estudios. En el 2014 me mudé a Madrid para hacer un Máster en Marketing. Viví un año maravilloso y fue una de las mejores experiencias de mi vida, y por muy mal que suene, no extrañé a mi familia. No lloré de nostalgia ni nada. Todo fue color de rosa.

¿Cuál es la diferencia?

Cuando te mudas por estudios sabes que regresarás a casa. Sabes que en un año volverás a dormir en tu cama y a discutir con tu hermana menor porque cogió algo de tu armario sin consultarte. Pero cuando te mudas a otro país por amor sabes que eso quedó atrás.

Todo pasa

Recién tengo un año de haberme mudado pero ya empiezo a sentirme más estable emocionalmente respecto a este tema. Es un proceso de adaptación que aún estoy viviendo. Poco a poco te vas acostumbrando a las nuevas costumbres y cultura, y cuando empiezas a poner en marcha tu vida (trabajo, estudios, etc) empiezas a avanzar y todo pinta de otro color.

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Cada uno tiene un proceso diferente, sin embargo, creo que hay cosas que toda persona que se muda de país debe tener en cuenta para hacer este proceso más fácil.

Consejos para las personas que se mudan de país

Antes de mudarte, disfruta al máximo cada segundo con tu familia. Vive en el presente de verdad, sé consciente del momento. Los últimos meses me volví una persona súper familiar, algo que nunca había sido. Esto me ayudó a irme bien porque sé que los aproveché al máximo.

Lo mismo con los amigos. Haz espacio para cada uno de tus amigos y disfrutar de su compañía. Yo no quise hacer una gran fiesta de despedida. Preferí despedirme de ellos individualmente haciendo las cosas que más nos gustaban, como yendo a desayunar, etc.

Si te mudas de país por amor como yo, tu pareja debe ser 100% consciente que este es un proceso emocional largo y un poco desordenado. Un día puedes despertarte súper feliz pero de repente pasa algo que te recuerda a una persona y tu humor puede cambiar por completo. Lo más importante es contar con ese apoyo emocional y que tu pareja entienda que necesitas tiempo para sentir y asimilar el cambio.

No estás loca. Ya te lo dije arriba. Puedes estar feliz pero sentirte triste en un abrir y cerrar de ojos. Es normal. Solo debes tenerte paciencia y darte permiso de vivir el proceso.

Honra tus sentimientos pero no te quedes en un espacio de dolor por mucho tiempo. Sí, experimenta la tristeza pero también recuerda que lo que estás viviendo ahora es algo que también soñaste. Agradece todo lo que estás viviendo y mira lo afortunada que eres.

Construye tu vida. Tener actividades normales como ir al gimnasio, empezar a trabajar y asistir a cursos, me ayudó a sentir que estaba avanzando y que estaba construyendo mi vida nuevamente. Continúa con tus hobbies y todas las actividades que te hacen sentir feliz.

Arma tu nido para sentirte en casa. Una de las cosas que más agradezco a Victor es que me haya dado total libertad de decorar nuestra casa y montarla según mis gustos y personalidad. Esto ha sido crucial para que yo me sintiera en casa.

Mudarse de casa, mudarse de país

Finalmente, recuerda que toda tu gente estará ahí para ti siempre. Tenemos la suerte de contar con la tecnología que nos permite estar en contacto con nuestros seres queridos a diario y poder compartir momentos con ellos, así sea a través de una pantalla. Solo recuerda que siempre puedes volver.

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